A weeping willow on the banks

El Árbol Llanto

LANGUAGE: SPANISH
TRANSLATED BY: MELISSA NUHICH

Érase una vez un gran árbol, adornado con hojas doradas, que crecía en un bosque denso.  Dentro del matorral del árbol, un blanco pájaro precioso anidaba. Cada mañana, cuando el pájaro empezaba a cantar su canción, el árbol bailaba a la melodía dulce y sus hojas se convertían en oro real. Era una imagen magnífica – como un sueño mágico que no se olvidará nunca. Desafortunadamente, no hay bien que cien años dure.

Una noche brumosa, hace exactamente cien años, el cazador tramposo buscaba este bosque para presa. Al ver al pájaro delicado, quería destruirlo, pero el árbol le rogó no lo hacer. Por no matar al pájaro, el árbol prometió a darle todas sus hojas de oro por la mañana siguiente. El cazador malicioso estuvo de acuerdo, pero de noche, todos los gatos son pardos.

La mañana siguiente, después de recoger todo el oro del árbol, el cazador le disparó al pájaro de todos modos, por despecho. El pájaro cayó a la tierra. ¡Qué malvado! Tantas lágrimas de tristezas cayeron del árbol, que el cazador se ahogó en una inundación. Con sus largas ramas, el árbol alcanzó para el pájaro, el cual pero flotó lejos. Hoy en día el árbol continúa buscando para su pájaro y así sus ramas crecen hacia el suelo. Cuando el viento sopla a través de las ramas, se puede escuchar el canto del pájaro; pero el cazador nunca se puede escuchar. Por el canto se conoce el pájaro, y por la palabra se conoce el hombre. Si un hombre no mantiene su palabra, no será recordada.   

 

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The Weeping Willow

Once upon a time there was a large tree, adorned with golden leaves, growing in a dense forest. Within the scrub of the tree, a precious white bird nested. Each morning, when the bird began to sing its song, the tree danced to the sweet melody and its leaves turned into real gold. It was a magnificent image – like a majestic dream that will never be forgotten. Unfortunately, there is no good that lasts forever.   

One foggy night, exactly one hundred years ago, a  cheating hunter was looking for prey in this forest. When he saw the delicate bird, he wanted to destroy it, but the tree begged him not to do so. In return for not killing the bird, the tree promised to give him all his gold leaves the next morning. The malicious hunter agreed, but at night, all cats are brown. 

The next morning, after collecting all the gold from the tree, the hunter shot the bird anyway, out of spite. The bird fell to the ground. How evil! So many tears of sadness fell from the tree, that the hunter drowned in a flood. With its long branches, the tree reached for the bird, but it floated away. To this day the tree continues to search for its bird and thus its branches grow towards the ground. When the wind blows through the branches, you can hear the bird singing; but the hunter can never be heard. By song the bird is known, and by his word man is known. If a man does not keep his word, he will not be remembered.